Maite Aguirre

Entrevista a Maite Aguirre ( Soy Yogi )

Si hablo de yoga, seguramente a muchos os vendrá a la mente Maite Aguirre (@soy_yogi) . Sus post en RRSS cargados de energía, coloridos murales, textos que despiertan la conciencia y buen rollo, hacen que sus seguidores se cuenten por miles.

He tenido la suerte de poder practicar yoga con Maite y puedo decir que han sido las clases que más me han ayudado a calmar mi mente. Para quienes no conozcan el Yin Yoga (una de las disciplinas que imparte Maite) es un tipo de yoga de ritmo lento que se practica en el suelo y que consiste en mantener las posturas durante periodos de tiempo largos (entre 4 y 7 minutos) . Es un estilo de Yoga que está íntimamente relacionado con la profundidad, la inmovilidad y la meditación. Al tener que permanecer tanto tiempo en una postura, la mente se incomoda e intenta que salgas de ella. El Yin Yoga te enseña a observar esos pensamientos con los que te bombardea la mente, sin modificar la postura y manteniendo tu atención en la respiración. En otras palabras: UNA PASADA.

1.¿Cómo llegaste al yoga o cómo el yoga llegó a ti?

Yo vivía en Bogotá (Colombia) y de la noche a la mañana me quedé sin trabajo, lo que me obligó a cambiar la rutina que tenía en la ciudad. Si quería hacer algo, tenía que evitar utilizar transporte (o por lo menos evitar pillar atascos). El yoga no estaba en mi mente, pero lo que más cerca me quedaba de casa era un estudio de yoga, así que me animé a probar y me apunté a clases. Por esto, contestando a tu pregunta, creo que fue el yoga el que llegó a mí.

2.¿Por qué te enganchó practicar yoga?

Primero porque me sorprendió (creo que como a muchos). Al principio pensé en probar un poco porque no era algo que a priori me pareciera excesivamente retador. Al final, me enganchó no por un aspecto físico, sino porque me di cuenta de cómo tenía que respirar y del poder que tenía la respiración. Yo siempre había hecho actividad física, pero al cambiar de movimientos y experimentar el concepto de yoga, me di cuenta de que lo que no hacía bien era algo tan importante como respirar. Eso me enganchó mucho. Después empecé a aplicar la respiración también fuera, en mi día a día, cuando estaba estresada.

3.¿En qué momento viste claro que el yoga era tu camino y que querías transmitirlo profesionalmente ?

La verdad es que me vino un poco dado. Yo me había quedado sin trabajo, así que mientras buscaba otro, aproveché ese tiempo para practicar. Como era algo que me gustaba, iba todos los santos días sagradamente a practicar jajaja. Ahí fue cuando la directora del estudio en el que estaba en Bogotá, me animó a certificarme porque veía que me encantaba y lo hacía con pasión. Me animé porque podía costearme el teacher training y al terminarlo, podía empezar a practicar como profesora en el estudio en el que yo en ese momento era alumna. Probé porque tenía el tiempo y el dinero para hacerlo y después de la formación como profesora, ya se vería… Me habían ofrecido ser profesora en una universidad anteriormente y lo rechacé porque decía que ser profesora ¡no era lo mío! y sin embargo, cuando me lo ofrecieron como profesora de yoga, mi respuesta fue SÍ. Desde mi punto de vista, para ser profesor tienes que enseñar algo que te apasione, porque es lo primero que va a percibir el alumno.

4.¿Qué te aporta a ti ser profesora?

A mí es que se me ilumina la cara cuando un alumno me dice: “Muchas gracias porque hoy me he sorprendido. He podido estar más calmada” “Gracias porque me voy tan tranquila a mi casa” “Gracias porque vuelvo tranquila al trabajo”… Tú le guías, pero el esfuerzo lo hace el alumno sólo. Es él el que vuelve a la esterilla, el que te escucha y decide poner eso en práctica. Al fin y al cabo, lo gratificante de este trabajo es la satisfacción de ver cómo puedes guiar a alguien para que ellos solos puedan ser mejores personas en el sentido de que se sientan mejor consigo mismos, porque además, en el yoga damos más espacio no sólo para lo físico, sino también para lo emocional. Por eso a la gente le sale hablar un poco más de esas emociones y ahí es cuando ves que de verdad lo que haces, está ayudando a una persona.

5.¿Por qué Yin Yoga?

Porque soy muy cañera. El yoga más popular es muy físico, muy retador físicamente hablando y yo ¡ya soy así de por sí! Siendo una persona muy activa, es normal acabar en estilos de yoga que sean muy dinámicos, así que cuando me dieron la oportunidad dentro del teacher training de entender qué era la meditación por un lado y el Yin Yoga por otro, me dije: “Vale. Si de verdad quiero seguir explorando este camino de cómo son las emociones, cómo calmar y cómo controlar, lo que necesito es algo que no sea tan afín a lo que ya me viene dado”.

No es fácil (ni la meditación ni el Yin Yoga), pero es lo que a mí más me calma y lo que al fin y al cabo aplico más en mi día a día.

6. Cuando empezamos a practicar yoga, nos encontramos con muchas dificultades a nivel físico ( fuerza, equilibrio, flexibilidad…) ¿Qué fue lo que más te costó trabajar a ti a nivel corporal?

A mí lo que más me costó fue la fuerza. Sobre todo la fuerza de espalda y brazos. ¡No había hecho una flexión en mi vida! jajaja. Cuando yo iba al gimnasio, si me daban una rutina de ejercicios, no entendía por qué tenía que dedicar un día específico a trabajar la espalda, así que me lo saltaba. Esas son las bestialidades de no conocer tu cuerpo y no darle la gran importancia que tiene, porque es una herramienta preciosa que tenemos. Por eso cuando en mis clases hacemos alguna asana que trabaje estas partes (como chaturanga dandasana) yo digo: “¡Acepto que me odiéis! Pero de verdad que os va a venir muy bien”

Yo soy de base muy flexible y es más difícil que una persona muy flexible adquiera fuerza a que alguien que sea fuerte, pueda recuperar flexibilidad. Es un trabajo muy duro el de la fuerza para alguien que es muy flexible.

 

7. Dicen que las asanas que más nos cuesta realizar, son al mismo tiempo las que más necesitamos. ¿Cuáles te costaron más a ti?

Sí, por supuesto. Como te decía, al principio uno realiza un estilo de yoga con el que se siente más afín. Aunque al principio te cueste, si eres una persona a la que le gustan los retos, ahí que vas jajaja. Lo mismo pasa con las asanas. Yo durante mucho tiempo (hasta que llegué al Yin Yoga) evité las aperturas de cadera porque me costaban muchísimo. Eso es parte de lo que me enganchó al Yin Yoga, ya que se dedica mucho a la apertura de cadera de una forma pasiva, así que me cuesta, pero es la mejor manera que he encontrado para poder trabajarlas.

8.Actualmente buscamos ejercicios dinámicos y tareas que nos mantengan ocupados. Meditar es ¡todo un reto! ¿Cómo has conseguido incorporar la meditación en tu día a día?

A mí me llegó el momento. Uno puede llegar a la esterilla por la razón que sea y puede pasar mucho tiempo hasta que esté dispuesto a meditar o a abrir la mente para que los beneficios le lleguen. Yo nunca lo forcé. Al principio no me sentaba a meditar . Pero en el teacher training nos dieron un curso intensivo de meditación y ahí es donde algo me hizo “click” . Después de experimentar sus beneficios, ya es mucha disciplina y constancia. De la manera en la que yo lo he incorporado es meditando 10 minutos cuando me levanto. No más. Si tengo más tiempo fenomenal, pero si no, medito 10 minutos antes de hacer cualquier otra cosa. Luego en mi práctica de yoga, meto otros 10 minutos. Así, lo he ido incorporando poco a poco.

 

9.Cuando empezamos a escuchar más a nuestro cuerpo, a menudo nos damos cuenta de que éste nos pide otro tipo de alimentación. ¿Te ha ocurrido esto?

Sí. Cuando empiezas a escuchar a tu cuerpo, se producen cambios. Yo por ejemplo ya no me obsesiono con tener que comer siempre a la misma hora ( si tengo la oportunidad de darle esa libertad, ¡claro! No siempre el día a día lo permite) No me obsesiono por tener que estar comiendo a ciertas horas marcadas. Yo no soy vegetariana ni vegana, pero es verdad que el cuerpo no me pide comer tanta carne. Aunque el día que me la pide, yo se la doy. Aprendes a escuchar un poco más todo, que es al fin y al cabo lo que haces en la esterilla: escuchar y sentir a tu cuerpo más que a tu mente. Empezando a escuchar a tu cuerpo, escuchas todo lo que necesita. Lo que necesitas quitarle y lo que necesitas darle.

10.¿Qué consejo le darías a alguien que no se anima a practicar porque cree que no es suficientemente flexible o fuerte para hacer yoga?

Es como querer ir a una clase de pintura y pretender el primer día ser como Picasso. Una vez más, si tú quieres algo debes tener claro el propósito de por qué quieres hacerlo y mantenerte con ese propósito. Sabes que quieres ser flexible, pero ¿por qué? ¿porque quieres recuperar el movimiento que has perdido? ¿porque de aquí a unos años quieres seguir teniendo esa misma movilidad? (ya no simplemente ser súper elástica). Lo mismo la fuerza. Si no quieres tener lesiones en la articulaciones, hay que adquirir fortaleza para protegerlas. Lo demás viene dado. Una vez que estás trabajando la fuerza y la flexibilidad, viene el equilibrio. Yo diría que la clave es tener clara la intención, el por qué quieres conseguir ser más flexible o más fuerte y aferrarte a ella. Al principio uno se emociona mucho y ves que avanzas, pero después hay que aferrarse a esa intención cuando te estancas un poquito, pero es que eso ¡también viene bien!

Es un gran privilegio poder aprender y compartir la experiencia de aquellos que marcan la diferencia en su profesión, transmitiendo con pasión e influyendo positivamente en el entorno que les rodea.

¡Muchísimas gracias Maite por sacar este rato para compartir tu experiencia y por transmitir tu pasión por el yoga!

 

 

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