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En Construcción

Cuando una persona decide empezar a practicar yoga, son muchos los motivos que pueden haberla llevado a dar ese paso (físicos, mentales, espirituales…). Es muy común que cuando estos motivos tienen un componente emocional, confiemos en el yoga como si de una varita mágica se tratara y puedan surgir preguntas como:

“Entonces, si practico yoga y medito ¿desaparecerá la ansiedad, la tristeza, la pereza, el dolor…?”

La respuesta es no. En primer lugar, debemos ser conscientes de que toda recompensa requiere un previo esfuerzo. El trabajo nos corresponde hacerlo a nosotros mismos. Ir ganando poder sobre nuestros pensamientos y emociones, ir avanzando en el camino del autocontrol, requiere un esfuerzo diario. Si no hay constancia, herramietas tan valiosas como el yoga o la meditación no servirán. Porque por muy útiles que sean, no dejan de ser herramientas a las que nosotros debemos dar uso cada día para que podamos progresar y el camino del progreso, requiere constancia y paciencia. Los cambios no llegan de un día para otro. Cuando tengamos la sensación de haber avanzado, sensaciones desagradables que ya creíamos haber dejado atrás volverán a aparecer. Lo curioso, es que cuando aparecen, suele ser por un buen motivo. Son una señal de alarma. Vienen a enseñarnos algo. Hacer yoga y meditar nos ayuda a distanciarnos de estas sensaciones, a dar un paso atrás para observarlas y a ver la realidad como es y no como nuestra mente interpreta. Separarnos de los pensamietos o emociones, no significa que éstos desaparezcan, sino que no nos identificamos con ellos aunque estén ahí.

En todo este proceso, debemos tener clara nuestra naturaleza cíclica. Hay días en los que nos sentimos en calma, motivados, cargados de enrgía y felices de ver que podemos gestionar situaciones difíciles desde la tranquilidad y el autocontrol. En cambio, también hay días en los que esas sensaciones desagradables (pereza, culpa, ansiedad…) vuelven a aparecer. ¿Significa esto que hemos vuelto atrás en nuestro camino por ir aprendiendo a manejar estas emociones? rotundamente no. Lo importante no es que estas sensaciones aparezcan. Lo importante y lo que marca la diferencia es cómo las gestionamos. Si continuamos con nuestra práctica a pesar de ellas, habremos ganado más poder sobre nosotr@s mismos y le habremos quitado ese poder a la mente. No importa que tengamos X pensamientos o emociones, lo que importa es no dejar que éstos nos dominen. Aprender a observarlos, sin cederles nuestro poder.

Debemos ser conscientes de que para poder edificar, es necesario echar abajo los antiguos cimientos con los que ya no nos identificamos (pensamientos, conductas, patrones que arrastramos desde que éramos niños…) y en este proceso, saldrán a la superficie muchas emociones y resistencias que no quieren marcharse.

Como me dijo una vez una gran profesora de yoga: “Cuando empiezas a limpiar un suelo que está sucio, el agua saldrá negra. Lo mismo ocurre con la mente. Cuando empecemos a limpiarla, ésta se resistirá. El ruido mental aumentará, las sensaciones no serán agradables, pero si somos capaces de continuar con nuestra práctica, todas esas sensaciones se irán desvaneciendo. Poco a poco, conseguiremos ver con más claridad”.

Do your practice, and all is coming.

 

Fotos: @Cheloxs

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